La base de la historia es un barbero que vuelve a Londres después de años de condena injusta y busca venganza a través de las cuchillas que tan bien sabe manejar. Con envoltorio de musical. Con el toque Burton. Insano, vamos.
La historia sonaba ideal para el director, pero el personaje se muestra ideal también para el actor elegido. Johnny Depp compone un Sweeney Todd que destila ira, amargura y sed de venganza por todos sus poros. El protagonista engancha con su carisma, pero es que el que a estas alturas no sepa ya que Johnny Depp es uno de los mejores actores (si no el mejor) de su generación, es que vive en otro mundo.
El reparto se convierte sin duda en el punto fuerte de la película. Como a Burton le gusta enchufar a sus mozas en cada uno de sus proyectos (mira, cada uno tiene sus formas de entretenerse), a Depp le acompaña Helena Bonham Carter, que por otro lado encaja perfectamente en el perfil andrajoso y desastrado de Ms. Lovett, la que será compinche de Todd en la puesta en práctica de su macabro plan. En el papel antagonista encontramos a Alan Rickman, con la elegancia y buen hacer que lo caracteriza. Fantástico. Con un personaje más secundario, fijáos en Sacha Baron Cohen, que no tiene desperdicio como barbero competidor de Todd, y protagoniza una de las escenas más divertidas del filme.

El potente diseño de producción y la oscura fotografía hacen el resto para crear la lúgubre atmósfera que reclama el relato. Además, sorprende agradablemente ver que no han escatimado en sangre, y podemos disfrutar de algunos momentos gore en los que el Titanlux rojo salpica sin piedad.
Sin embargo, el ritmo decae en ciertos puntos, y da la sensación de que con diez minutitos menos la cinta podría funcionar mejor. Así pues, sin ser la película más redonda de Tim Burton, "Sweeney Todd" es una obra muy original, con buenas canciones y mejores interpretaciones, que parece que no podría haber sido adaptada por otro director que no fuese el de los pelos locos.
Lo mejor: Johnny "Comeplanos" Depp.
Lo peor: Lenta en algunos momentos.
La secuencia: El sangriento final, y en especial ese cuadro de Sweeney Todd desangrándose sobre su esposa muerta.