viernes, 22 de agosto de 2008

"Zatoichi", donde pone el ojo (ciego), pone la katana

¿Qué hacer con un samurái ciego sobre el que se han filmado 26 películas y lleva varios años apartado del servicio? Dárselo a Takeshi Kitano. Él te lo tiñe de rubio platino, le añade sus distintivos tics, le mete puntos musicales a la cosa y lo matiza con un peculiar sentido del humor. Ala, ya está, reinventado.

En esta película de 2003, que por lo que dicen fue la última buena que ha hecho su director (yo aún no lo he podido comprobar, pero a ver qué tal le sale "Aquiles y la tortuga", a estrenar este año), Zatoichi es un masajista ciego que oculta bajo su apariencia un dominio absoluto de la espada. En su vagar, llega a una aldea que intenta ser sometida por la banda de un tal Ginzo. Junto con Shinkichi, sobrino de la campesina que lo hospeda, y dos misteriosas geishas recién llegadas, Zatoichi se verá mezclado en un embolado considerable.

Interpretado por el mismo Kitano, Zatoichi es uno más entre todos estos personajes, cada uno con una historia diferente, y que en ocasiones destacan por sus peculiaridades. Prueba de ello es el ludópata de Shinkichi, el más divertido de todos. Descacharrante la escena en la que intenta entrenar a tres chavales como samuráis de la manera más torpe imaginable.
El samurái protagonista, en cambio, es un genio de la katana. Esto queda bien patente en las escenas de acción, que sorprenden por su brevedad, aseverando la clara superioridad de Zatoichi sobre cualquier adversario. Es la manera de mostrar que la verdadera batalla no se juega tanto en el plano físico como en el personal, lo que se convierte en una opción original y muy inteligente a la hora de plantear la película.

"¡Que sos he dicho que no me gustan esos peinados de borrego medio esquilao!"

Cualquiera que se vea mínimamente atraído por la cultura japonesa disfrutará con la fantástica ambientación del filme, que discurre con ritmo pausado y creando una atmósfera muy particular de Kitano. Estamos ante una película que es necesario ver con buena predisposición para entrar en ella. Recordad lo de que es la obra de arte la que debe poseer al espectador, y no el espectador a la obra de arte. Y una vez asumido esto, preparaos para disfrutar.

Lo mejor: Que Kitano es diferente. Los toques de humor.
Lo peor: Que pueda costar entrar en esa diferencia, aunque esta es una buena película para intentarlo (por lo menos fue mi primera experiencia con el director).
La secuencia: El desenlace, culminando en la semisorpresiva aunque obvia última sentencia de Zatoichi.

5 comentarios:

eva dijo...

Me encantan los comentarios de debajo de las fotos. Me he hecho adicta a ellos. Es que me hacen mucha gracia joer :D

Tharkun dijo...

Juas, me alegro, hombre.

Como ya he dicho en 'Pellets fecales', estaré ausente durante unos días, ¡aprovechad para ver cine! ;)

Charlotte Harris dijo...

Me hace gracia porque no me acuerdo si esta peli me gusto o no!
He tenido que recurrir al Film Afinity para saber que le di un 7!
(Se lo bajare, es más de 6 :x)
Pues eso una peli de Kitano, el cual SIEMPRE te sorprendera!!
Me encanta este director eso sí!
Que tengas buenos días missing!

Adrià dijo...

Per mi l'escena dels camperols del camp d'arròs amb la música... impagable!

Sembla ser que Achilles to kame no és una gran cosa. Pot ser que el Carlos Boyero de El País ho digui pq estigui ratllat ja de tanta fantasmada jeje. En mí sempre trobaràs algú disposat a anar-la a veure però ;)

Tharkun dijo...

La veurem doncs, mai se sap... ;)
Cert, l'escena dels camperols és molt resultona, també és de les meves preferides.